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La cinetosis o sensibilidad al movimiento en un síndrome que se caracteriza por náuseas, vómitos, palidez, sudoración, sialorrea (aumento de la salivación), somnolencia, apatía, hiperventilación y malestar de estómago.

En un principio, la afección fue identificada en los viajes marítimos y se le denominó “nausea”, vocablo que deriva de la palabra griega “vavç”, que significa barco.

Es muy frecuente padecerla en los viajes en barco o en coche, aunque realmente puede suceder siempre que nos movamos o nuestro entorno visual cambie, por ejemplo, dentro de un cine en 3D.

En realidad se trata de movimientos de baja frecuencia, como puede ser el movimiento del mar o las curvas en una carretera.

Nuestro sistema del equilibrio se sustenta en tres pilares, que son el sistema vestibular (oído), la vista y el sistema propioceptivo (nuestras articulaciones, músculos y ligamentos).

Cuando se produce una situación incoherente, por ejemplo, el inicio del movimiento dentro de un ascensor, nuestra vista no es capaz de detectar ningún cambio en el movimiento, como pasa cuando vamos dentro de un vehículo sin ver la carretera o dentro de un barco.

Nuestro sistema del equilibrio tiene una conexión directa con nuestros ojos y con nuestro sistema digestivo, existiendo a veces un movimiento involuntario de los ojos, llamado nistagmo,  que no es más que una corrección a posteriori de nuestro sistema visual, acompañado de síntomas digestivos, que nos producen las náuseas y vómitos.

Cualquier persona es susceptible de sufrir en algún momento cinetosis, aunque sea el más experimentado marino o piloto.

Existe una susceptibilidad genética. Afecta más a mujeres que a hombres y es más frecuente en niños menores de 15 años, aunque no suele ocurrir en menores de dos años.

Los pacientes que sufren migrañas tienen más posibilidades de padecer cinetosis.

¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo de sufrir cinetosis?

Siempre que vayamos a viajar, es mejor poder visualizar el horizonte o la carretera. Debemos mover la cabeza lo menos posible y evitar leer o ver el móvil.

Se debe respirar un aire limpio, en lugares ventilados y es mejor no viajar en ayunas. El alcohol debe evitarse.

En caso de empezar a marearse, la mejor postura es la de decúbito supino, es decir, tumbados boca arriba.

La habituación es una estrategia muy positiva, es decir, exponerse al medio de manera repetida, pero no tiene efectos cruzados. La habituación a la navegación no nos sirve para viajar en coche, o viceversa.

La  musicoterapia, el control de la respiración, las bandas de acupresión y la digitopresión, pueden tener un efecto positivo mínimo.

¿Qué medicamentos puedo tomar antes de viajar?

La medicación hay que tomarla antes de que aparezca el mareo, pues la afectación gástrica impide la absorción del mismo vía oral mediante un mecanismo llamado estasis gástrica. En caso de aparición de los síntomas, siempre deberemos recurrir a la vía de administración transcutánea o intramuscular.

Dos horas antes del viaje, podremos tomar la siguiente medicación:

BIODRAMINA (dimenhidrinato) 50-100 mg cada 6-8 h, con o sin cafeína, dependiendo de si necesitamos estar en vigilia o no. Para los niños existe una presentación adecuada para ellos, incluso en formato chicle. Se trata de un potente antihistamínico que es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y de producir un efecto sedante en el órgano vestibular.

STUGERON (cinarizina) 1 comp. 75 mg cada 8 h. Se trata de un antihistamínico y bloqueador de los canales del calcio, lo que provoca una vasodilatación, una ligera sedación y alivia los síntomas relacionados con las náuseas y vómitos.

ONDANSETRÓN 4 mg.

 

Si las nauseas son muy molestas, se puede añadir al tratamiento:

CLEBORIL (Cleboprida) 100 microgramos/ml  5 ml / 8h. Pertenece al grupo de medicamentos llamados propulsivos, que regulan la motilidad gastrointestinal.

PRIMPERAN (metoclopramida) 10 mg cada 8 h .

 

¿Qué es mal del desembarco?

 

En algunas ocasiones, la persona que ha estado embarcada durante un largo periodo de tiempo, puede sufrir un mareo en tierra, de larga duración, hasta que consigue habituarse de nuevo.

Planifica bien tu viaje para que puedas disfrutar del mismo.

Y siempre que puedas, consulta con el Doctor Díaz Caparrós para que pueda hacerte una completa evaluación de tu sistema del equilibrio.

 

 

Félix Díaz Caparrós
Doctor en Medicina y Cirugía
Especialista en Otorrinolaringología

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