
Hay quien vive de su voz —docentes, comerciales, cantantes, gente que pasa el día al teléfono— y nota que se le agota antes de acabar la jornada. Y hay quien arrastra una ronquera que no termina de irse. Cualquier disfonía que dure más de dos o tres semanas merece que alguien mire las cuerdas vocales: detrás puede haber un nódulo, un pólipo, un quiste, un cáncer o simplemente un mal uso de la voz que se corrige a tiempo. Lo que no conviene es acostumbrarse.
La exploración se hace en consulta con endoscopia de alta definición, que permite ver las cuerdas vocales en movimiento mientras hablas. Muchas lesiones se resuelven sin cirugía, con tratamiento médico y pautas de uso de la voz. Cuando hace falta operar, trabajamos con microcirugía endoscópica láser de laringe: se accede por la boca, sin incisiones externas, y permite retirar la lesión respetando al máximo el tejido sano de la cuerda.


Después de la cirugía hay un periodo de reposo de la voz que hay que cumplir: es la parte del tratamiento que depende de ti y la que más condiciona el resultado. Te explicamos exactamente cuántos días y cómo volver a usar la voz de forma progresiva. La recuperación de la calidad vocal es gradual durante las semanas siguientes, y en las revisiones comprobamos cómo cicatriza la cuerda.
Vemos tus cuerdas vocales en movimiento, en la misma consulta.
Médico o quirúrgico, según lo que encontremos.
Revisamos la cicatrización y la vuelta a tu voz habitual.