Septoplastia, cornetes y vegetaciones. Devolverte el paso del aire por la nariz.

Mucha gente lleva tantos años con la nariz taponada que ya no lo vive como un problema: duerme con la boca abierta, se levanta con la garganta seca, no nota los olores como antes y da por hecho que es lo normal. No lo es. La obstrucción nasal crónica tiene causas concretas y la mayoría tiene solución: un tabique desviado, unos cornetes hipertrofiados, unas vegetaciones que en los niños llegan a condicionar el descanso y el desarrollo.
Empezamos por identificar qué está bloqueando el paso del aire, porque a menudo se combinan varias causas. La septoplastia corrige el tabique desviado; la turbinoplastia reduce el volumen de los cornetes; la adenoidectomía retira las vegetaciones. Trabajamos con técnicas endoscópicas y con coblación, que actúa a baja temperatura y ayuda a respetar el tejido de alrededor. En muchos casos no se necesitan taponamientos nasales clásicos.


Los primeros días notarás la nariz congestionada e hinchada por dentro: es parte normal del proceso y no significa que la cirugía no haya funcionado. La mejoría real en la respiración se aprecia conforme baja la inflamación, en las semanas siguientes. Te daremos pautas de lavados nasales y revisiones para controlar la cicatrización. Los pacientes suelen describir el cambio más en el descanso nocturno que en el día.
Endoscopia para ver dónde está la obstrucción.
Te explicamos qué técnica corresponde a tu caso y por qué.
Revisiones y lavados hasta que la nariz termina de asentarse.