Tensado y mejora de la piel del cuello y el escote.

Es habitual encontrarse con un rostro muy cuidado sobre un cuello que se ha quedado atrás. La piel de esta zona es más fina, tiene menos glándulas sebáceas y recibe mucho sol sin que casi nadie le ponga protección, así que envejece antes. Aparecen las líneas horizontales, la piel se afina y pierde firmeza, y el escote acumula manchas. Es de las primeras zonas donde se nota la edad y de las últimas que se trata.
Tratar el cuello no es aplicar en otra zona lo mismo que se hace en el rostro: la piel es más delicada y requiere ajustar tanto la técnica como los parámetros. Partimos de valorar qué predomina en tu caso —flacidez, líneas marcadas, manchas o falta de calidad de la piel— y a partir de ahí se define el plan y el número de sesiones.


Podrás hacer vida normal desde el primer día, con las indicaciones que te demos. La fotoprotección aquí no es un consejo genérico: es lo que sostiene el resultado en el tiempo, porque el cuello y el escote reciben sol a diario incluso en invierno. La mejoría aparece de forma progresiva a lo largo de las sesiones y en las revisiones valoramos la evolución.
Vemos qué predomina en tu cuello y escote.
Plan ajustado a tu caso.
Revisión y pautas para conservar el resultado.